Hemos dado dos pasos importantes rumbo al Mundial. Tenemos seis puntos y podríamos clasificar para la hexagonal del próximo año si en la siguiente jornada del 11 de octubre vencemos a Canadá en San Pedro Sula y México logra al menos un empate en Kingston ante Jamaica.

 

Nosotros llegaríamos a nueve puntos, que serían inalcanzables para canadienses y jamaiquinos, ya que sólo quedarán seis puntos en disputa.

 

En este momento de euforia colectiva agradezco al público sampedrano por el cariño que me demuestra especialmente en estos eventos en los que todos luchamos por el mismo objetivo. Cuando antes del juego corrí por la pista olímpica arengando al público presente, confirmé la necesidad de un jefe de barra que haga eso y muchas cosas más para animar al público; las personas que me encontraron al medio tiempo en las afueras de la cabina querían que volviera a la cancha a “encender” al público.

 

No lo hice porque no hubiera podido regresar al palco de transmisión, ya que el mercado negro falsificó boletos y no quedaron espacios para desplazarse por las escaleras. Un jefe de barra puede hacer eso y ayudarnos en los próximos partidos.

 

La autoridad debe vigilar el mercado negro porque esta vez fue notoria la presencia de guatemaltecos y salvadoreños en las afueras del Banco Ficohsa revendiendo boletos y ningún extranjero tiene derecho de trabajar sin permiso en Honduras.

 

No crean que el puntaje actual de Honduras es suficiente. En 2004 a estas alturas teníamos cinco puntos, es decir, uno menos que hoy, siempre en tres juegos, habíamos vencido a Costa Rica en San José, empatado en Canadá y empatado con Guatemala aquí. En los últimos tres partidos sólo logramos dos empates y perdimos en Guatemala para quedar afuera del Mundial 2006.

 

Por eso digo que aún nos falta y otra vez será importante no fallar en casa ante Canadá. Desgraciadamente nuestro hermoso estadio Olímpico tiene muy lejos las tribunas y el aliento del público no se siente, por lo que los jugadores oyeron más el apoyo de su gente en el pequeño estadio de Montreal que en San Pedro Sula.

 

Por primera vez René Simoes, excelente estratega de Jamaica, se fue de Honduras con las manos vacías y aceptó la derrota. Ni siquiera habíamos conseguido anotarle goles en sus dos visitas anteriores, en 1996 y en 2001.

 

Agradezco a Luis Redondo por su generosidad al atender a la cuarteta arbitral el domingo por la noche a su arribo a San Pedro Sula, donde ninguna autoridad catracha los esperó. Luis les consiguió habitaciones, ya que no tenían reservación, los llevó a comer y les brindó otras atenciones.

 

Si yo fuera el árbitro y me tratan mal en un país, en una jugada como la falta contra David Suazo en la que mi criterio decide si es o no penal, podría no decretar penal en una reacción típica de un ser humano mal atendido. Cuando el panameño Moreno señaló el penal me acordé de lo que hizo Redondo reemplazando a nuestros directivos y deduje que quien siembra siempre cosecha.

 

Otro hecho destacable fue que ni jugadores ni afición ni periodistas nos desesperamos con el 0×0, nuestra Selección jugaba bien y se esforzaba al máximo frente a una defensa que parecía invencible.

 

Hay muchas cosas que mejorar, lo importante es que avanzamos en la ruta hacia Sudáfrica y que cada día aprendemos algo nuevo en pos del objetivo de volver a un mundial.