con-nigeria-en-la-mira-con-nigeria-en-la-mira_imagen_fullNo debemos pasar por alto el hecho sin precedentes que han protagonizado nuestros futbolistas menores de 20 años al clasificar este año a dos campeonatos mundiales de la Fifa, el Sub-20 y el Sub-17.

El hecho que el mismo técnico Emilio Umanzor haya  obtenido este meritorio logro nos habla de un entrenador capaz y abierto al aprendizaje que ha seguido muy bien los lineamientos de Reinaldo Rueda, su principal padrino y asesor.

Estas clasificaciones confirman lo que hemos venido afirmando desde hace muchos años en el sentido que Honduras produce la mejor materia prima futbolística de Concacaf, pero el desorden directivo y la falta de apoyo lo han desperdiciado.

El único país que nos supera es Estados Unidos, donde gracias a su mayor población hay más futbolistas que en Honduras y aunque no son mejores que los nuestros, son apoyados por infraestructura y recursos económicos superiores.
Estamos empezando a cosechar gracias a las medidas que obligaron a los equipos de la Liga Nacional a alinear a jóvenes menores de 20 años al menos durante 540 minutos de cada torneo. Alcanzar la meta como en este 2009 ha sido una agradable novedad para todos, pero ahora se presenta el reto más difícil, que es confirmar que esto no es una casualidad y que estamos en condiciones de repetirlo cada dos años en ambas categorías. Además de continuar el trabajo con los jóvenes de 13 a 15 años de edad que deben lograr la clasificación en el 2011, está la necesidad de brindarle la oportunidad de jugar más en primera división a la mayoría de los que este año disputarán los mundiales, especialmente los Sub-20.

Estos jugadores que hoy tienen 18 y 19 años son los llamados a jugar las eliminatorias para los Juegos Olímpicos del 2012 y ojalá que estén motivados para seguir ligados al fútbol profesional y reciban oportunidades de jugar en los equipos de la Liga Nacional. En el pasado muchos se desmotivaron y abandonaron el balompié.

Una buena medida para ayudar en este sentido sería disminuir el número de plazas para futbolistas de otros países, ya que ellos con su presencia evitan que muchos jóvenes valores tengan la oportunidad de jugar en primera división. Los extranjeros que llegan a nuestros campeonatos son de calidad discutible y en ningún caso superiores a nuestro promedio. Algunos con ciertas habilidades pasan la mayor parte del tiempo padeciendo de lesiones, siendo esa la principal causa por la que son transferidos al fútbol hondureño.
Llegó el momento de modificar las leyes, de creer más en lo nuestro, de dar más minutos a los menores de 20 años y de permitir no más de dos extranjeros por equipo.

No sigamos copiando a México, donde el fútbol y la economía son diferentes; allá se llenan los estadios porque tienen extranjeros de primer nivel que nuestros clubes no pueden contratar porque son muy caros y los aztecas tienen además un mayor poder adquisitivo que nuestra afición. Aparte de eso, allá nacen menos talentos que aquí y se justifica que contraten jugadores foráneos.

Por eso en su selección nacional tienen jugadores nacidos en Brasil (Leandro, Zinha) y en Argentina (Vuoso, Franco). En Honduras lo que se necesita es técnicos extranjeros capaces que vengan a trabajar nuestra abundante materia prima. Estas contrataciones debe hacerlas Fenafuth. En este aspecto, la Copa Coca Cola que se está disputando es una excelente vitrina para los valores emergentes.

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