partidoSomos demasiado propensos a justificar nuestros fracasos argumentando problemas de otros. Antes de empezar las eliminatorias mundialistas para Sudáfrica 2010, la Liga Nacional experimentó sensibles descensos en la cantidad de aficionados que asistía a los estadios. Aún cuando la situación económica del país era normal en 2006 y 2007 como consecuencia de la condonación de la deuda externa y la gran cantidad de dinero circulante debido a que somos un estado aduana del narcotráfico, los aficionados dejaron de acudir a los partidos y los directivos no tuvieron la capacidad para vislumbrar que ese fenómeno se acentuaría si la bonanza económica del país desaparecía. Nadie fue capaz de hacer los estudios de mercado aquí recomendados para determinar científicamente los valores que los espectadores estaban dispuestos a pagar para ingresar a los recintos deportivos, mucho menos implementaron técnicas de mercadeo para atraer la población a los estadios.

Tampoco les importó hacer calendarios adecuados que económicamente favorecieran a los 10 clubes, prosiguieron con las programaciones irracionales argumentando por ignorancia que el azar es el método que los deja contentos a todos cuando los que hemos estudiado sabemos que en estos asuntos jamás lo fue, ni lo será. Al principio sólo tenían déficit los equipos pequeños pero con el transcurrir del tiempo las pérdidas se extendieron también a los equipos grandes que como Olimpia, Motagua y Marathón nunca los habían experimentado. Entonces todos empezaron a echarle la culpa a la recesión que vivió Estados Unidos y a la pequeña merma en la recepción de divisas que tuvo Honduras. Y como “mal de muchos consuelo de tontos”, la mayoría empezó a sentirse con derecho a perder dinero y a no cumplir con lo prometido a sus jugadores. Esto es como “Cuando el cojo le echa la culpa al empedrado” porque no avanza. Alguien le echa la culpa a la recesión o al año político y los periodistas lo repiten hasta que la población termina convenciéndose.La otra excusa fue que “apoyaron a la Selección Nacional” prestando los jugadores. Reinaldo Rueda nunca les dijo que programaran los clásicos durante los microciclos en los que no contarían con los seleccionados, tampoco les dijo que pusieran los juegos más atractivos 3 días antes o 3 días después de un partido eliminatorio en San Pedro Sula ni les recomendó que Motagua y Olimpia jugaran 5 partidos seguidos de local o de visita ni que en el interior los miércoles a las 2 de la tarde mientras la gente está trabajando hubiera juegos.

Pudieron atender los requerimientos de Reinaldo Rueda y hacer un calendario más lógico y económico pero prefirieron condenarse al azar por haraganería mental. La consecuencia fue que de los 96 juegos del último torneo, casi la mitad, o sea, 42, tuvieron déficit, o sea que con lo recaudado no se cubrió los costos de montaje. Real Juventud, perdió dinero en los 9 juegos en los que fue local en Santa Bárbara demostrando que la gente de ese lugar no está interesada en el fútbol profesional. Equipos fundadores de la Liga como Olimpia tuvieron 5 déficit o sea que en la mitad de sus partidos como local perdió dinero y lo mismo recurrió con Platense y Vida que en sus estadios perdieron dinero en 5 de los 9 juegos que disputaron. Real España perdió dinero en 4 encuentros, Marathón y Victoria en 3.

Se reunieron los directivos el martes por la noche para repartir un adelanto de 10 millones de lempiras de los 45 que le corresponderá por lo menos a la Liga por la participación de Honduras en el Mundial y ni siquiera pudieron presentar calendarios de juegos tentativos considerando torneos con 8 o con 10 equipos como para ir planificando los 4 meses de febrero a mayo que serán decisivos. Valga señalar que de los 4 países del grupo H del Mundial, sólo Honduras no tiene calendario local y espera elaborarlo el 16 de enero.

Bookmark and Share